ANÉCDOTAS DEL PADRE FRANCIS

Número 9: Conocidos en Apuros 
 
En charla de preparación de un artículo a ser publicado en El Tiempo en Septiembre de 2009, Father Francis recuerda algunos hechos en presencia del periodista y mía.


Andrés Pastrana acostumbraba “arroparse” con una ruana blanca y según sus detractores dormía plácidamente. Los profesores hablaron con el Padre y le pidieron citara a Doña María Cristina, mamá de Andrés, pero ellos querían hablar con ella sin presencia del Rector. Le comentaron a la esposa del entonces presidente Misael, que el chino dormía, pero sorprendentemente tenía apuntes de clase y daba resultados. La primera dama se puso seria con Andrés y les pidió a los profesores que cuando volvieran a tener problemas la llamaran y ella se dirigiría de inmediato al colegio a resolver el asuntito.


Un día se encontró el Padre con Gabriel Silva Luján, quien se gastaba su temperamento. Tenía toda la cara ensangrentada. Le preguntó muy sorprendido, qué le pasó? Gabriel de inmediato lo tranquilizó y le dijo: no me lo hizo nadie. Entonces que pasó, replicó el Padre. Me caí por las escaleras del teatro. 


Jaime R. Ronderos S. `72

 
Número 8: Monsieur Gregoire
 
 
Una vez, por allá en el año 80, a la profesora de francés le dió por que sus alumnos deberían tener nombres en francés.  Es decir, que a partir de ese momento yo no me llamaría Pablo sino Gregoire y  Gustavo se llamaría Guy, para así darle un ambiente parisino a su asignatura. 
 
En una evaluación escrita, yo no puse el nombre impuesto por la profe en mención sino que puse mi verdadero nombre.  Este involuntario error me costó, no solo su animadversión, sino que me descontó puntos del examen por mi actitud "subversiva".
 
Fui a ponerle la queja al padre Francis aduciendo problemas de identidad con esta ridícula medida y él se rió como yo nunca lo había visto.  Despuès de que casi lloró de la risa me dijo  "go to your class Gregoire".  Con su respuesta no desautorizó a la profesora y me dió la razón.
Finalmente, me tiré francés con la conciencia muy tranquila. 
 
Pablo Rosselli C 81  
 
 
Número 7: No todo lo que es costumbre es bueno
 
Cuando yo era alumno del Colegio había una tradición que tenía lugar cuando un alumno cumplía años. Si mi memoria no me falla, la llamaban “salada” o “ensalada”.  Consistía en que el desafortunado cumpleañero era “felicitado” por sus compañeros de maneras un tanto agresivas.  Una de las más utilizadas era bañarlo en la fuente que estaba ubicada en el patio de Bachillerato.  Entiendo que esa es una de las razones por las cuales esa fuente fue transformada en un bello jardín. Después de la desaparición de la fuente, se utilizaron otras maneras para mostrar la “efusividad” de los compañeros con el cumpleañero.
Como muchos otros, yo fui objeto de esa inusual forma de felicitación.  Como mi cumpleaños caía en época de vacaciones, y nunca había sido “felicitado” de esa manera, mis compañeros decidieron que había que recuperar el tiempo perdido conmigo en otros años dándome palmadas y golpes en la cabeza.  El problema fue que muchos participaron en la golpiza y yo tuve un desvanecimiento, lo cual me envió al médico.  Mis padres llegaron a considerar denunciar a mis compañeros.  El padre Francis tuvo un gesto muy ecuánime.  A cambio de la denuncia, les solicitó a los muchachos que me visitaran y me ofrecieran disculpas.  Así mismo, en compensación con el Colegio, les pidió que realizaran una obra en beneficio de la comunidad Sancarlista: limpiar los escombros de la carretera de entrada que por esa época era un camino de piedra.  Es un gesto que siempre le agradeceré.

Nicolás Torres Álvarez ’83

 
Número 6: What would have been of you
 
En 1981, perdí 2° de Bto. (hoy, 7°), debido, en su orden, a la angustia que me producían las matemáticas y al conflicto familiar derivado de la separación de mis padres. Como sanción paterna, debí llamar al Padre para preguntarle por mi resultado en el examen de reingreso. En el auricular, su voz fue lapidaria: “This is the worst examination I have ever seen in my entire life”. El silencio fue eterno (aunque, en realidad, debió durar tres o cuatro segundos). “Tell your parents they may come tomorrow for the ‘matrícula’ process”. Años después, al vincularme por primera vez como profesor, le pregunté al Padre por su decisión de aquel entonces: “What would have been of you”, me contestó, “if we hadn’t been aware of your personal situation back then?”
 
Juan Carlos Muñoz Collazos' 81
 
 
 
Número 5: Sus Deseos son Ordenes
 
Cuando estaba en 5o de bachillerato, un grupo de compañeros de clase estábamos interesados en tener una clase de guitarra, que no estaba siendo ofrecida en el curriculum. Acudimos al Padre Francis, aprovechando también de sus estudios y afición por la música, le comentamos con toda candidez que nos entusiasmaba más tomar clases de guitarra y no de arte, él escuchó pacientemente, y a las pocas semanas, un grupo de 5 o 6 compañeros, teníamos un flamante profesor, fundador del Trío Joyel, que no me acuerdo el nombre, que nos enseñó con total dedicación a puntear canciones populares colombianas. 
 
 Álvaro Triana Soto '81 

 

Número 4: Al Papa lo que es del Papa
 
Sí, en efecto tengo una anécdota estupenda que da cuenta de la inteligencia del Padre Francis; no recuerdo con precisión el año, pero ya estaban los alumnos de los antiguos segundo y tercero de bachillerato (la tenebrosa edad de la bigotación) empezando a hacerse "piercings" (en mis mocedades lo equivalente era dejarse el pelo largo).
 
En fin, un buen día, los padres de uno de los alumnos visitaron indignados al padre para decirle que cómo era posible que les permitiera a los adolescentes ponerse argollas, anillas, anillos, sortijas, arandelas, aros, narigueras, etc., etc. 
 
El Padre Francis, muy sereno, los invitó a que lo acompañaran a hacer un "tour" por las instalaciones del colegio. Los padres accedieron sin saber muy bien por dónde iban los tiros y visitaron gimnasio, campos de fútbol, laboratorios, salones de clase, cafetería, oficinas administrativas, etc., etc.
 
De nuevo en las oficinas del Padre, los padres del alumno le comentaron que, sí, que en efecto era muy bonito el colegio, que precisamente por eso, entre otras cosas, habían puesto a su hijo allí... ¿pero... y de las narigueras qué, Padre?
 
El Padre Francis les contestó: ¿Acaso vieron alguna joyería por ahí?  
 
¡Al Papa lo que es del Papa! 
 
Juan Manuel Pombo - 71
  • Número 3:  Viva la Espontaneidad

Recuerdo esta anécdota, referida por el propio Padre Francis.
Corría el año 1975. Nuestro compañero Gabriel Fonseca (q.e.p.d), estaba particularmente alterado, fue sacado de clase, y mientras llegaban sus padres a recogerlo, estaba sentado en la banca de la rectoría, cuando salió el Padre a atender unos papás, que habían pedido cita para solicitar el ingreso de sus dos hijos al Colegio. Gabriel, al oír el propósito de los padres de familia, se despachó de la forma más descarnada, diciéndoles que NO cometieran semejante error, que se arrepentirían ellos y sus hijos TODA la vida. Empezó a describirles porqué NO debían hacerlo. El Padre Francis, me decía, refiriéndome la anécdota, que quedó tan perplejo por la reacción tan espontánea y "genuina" de Gabriel que no sabia si reír o llorar de la vergüenza, delante de estos extraños que pensaban que estaban haciendo lo mejor por sus hijos, al contrario de lo que pensaba un estudiante a punto de graduarse!

Daniel Espinosa '75 

  • Número 2 :  Aprendamos de los errores
"Cuando estaba en primaria nos pusimos a saltar sobre unos arbustos, sister benedict se dio cuenta y salimos corriendo con tan mala suerte que solo me alcanzó a mí y me llevo a la rectoría para contarle al Padre Francis lo que había hecho, el padre muy tranquilo dijo: "oh little boy, so you like to jump, then start jumping" y me puso a saltar un rato y yo llorando y saltando en plena rectoría (que oso con la gente que estaba en ese momento ahí),  luego me pregunto: " are you tired?" y yo llorando le dije que si, me volvió a preguntar:" are you going to keep jumping over the bushes?" obviamente dije que no! y desde ese dia le agradezco al padre Francis por haber despertado mi espíritu ecológico, nunca mas volví a dañar las maticas."
 

 Julián Chaparro Romero ‘87


  • Número 1:  The shepherd has forgiven his sheep

“Me acuerdo cuando nos echó del colegio cuando estábamos en 9o grado (por ahí en 1991), como a 30 personas de la clase del 93, un viernes por la tarde después de que invadimos un salón de los de 6o grado y los desplazamos. Entró al salón y nos dijo "get out of here". Todos nos fuimos a la oficina (como siempre), y llegó y nos dijo "you didn't listen to me, I said get out of here" y literalmente nos sacó caminando hasta la calle, abrió la reja y nos echó. Fue el peor weekend de la vida. Cuando volvimos el Lunes, había un letrero en el poster de madera que decía "the shepherd has forgiven his sheep".

 

Inolvidable. Camilo Gutiérrez Class '93



 

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