PADRE FRANCIS WEHRI OSB.
Un monje que deja huella
 
Dakota del Norte, Estados Unidos. Una finca con sembrados de trigo, cebada, maíz, con ganado y caballos de tiro, por falta de tractor. El Abuelo Frank llega de Ohio a estas tierras, compradas por el bisabuelo para él y sus dos hermanos. Uno de los hijos de Frank, Frank Wehri, hombre amable, tranquilo y gran trabajador de campo se casa con Kathryn Roether, mujer de temperamento, de padres provenientes de Rusia, pero de nacionalidad alemana. Esta pareja tiene cuatro hijos: Frederich, granjero como sus padres; Eileen, profesora; Sister Matthew, monja benedictina del Sacred Heart Monastery en Yankton, Dakota del Sur y Francis Arthur. Francis nace en su casa con ayuda de un doctor el 27 de Octubre de 1935. Era otoño. El bebe es flaquito, contrastando con su buen apetito. Pelirrojo como la abuela por parte de Madre y por parte de Padre como una tía. Sus ojos profundos y azules. Sus estudios primarios los inicia en la escuela parroquial cercana a la finca. Allí con ayuda de monjas provenientes de Suiza cursa los ocho grados de primaria. Francis recuerda un salón mixto con 20 estudiante, cursando al tiempo los grados 1 al 4 y otros 15 con los grados 5 al 8. La magia estaba en que esos dos profesores eran capaces de organizar a los alumnos de cada nivel, diseñarles contenidos de materias y lograr éxito. La disciplina era excelente, “cada uno sabía que debía hacer y los padres de familia colaboraban con los profesores. Básico para conseguir resultados”. Ingresa a Assumption Abbey, de monjes benedictinos, a cursar secundaria. Aquel muchacho pelirrojo montaba en bicicleta y ya se consideraba “tronco para los deportes”. No fumaba, ni tomaba; compartía con amigos y amigas, sin dedicar atención especial a alguien. A los 15 años de edad, Francis ya tenía claro que deseaba ser monje. El párroco, monje benedictino, era una figura importante para la comunidad y para él. Entendía ya el valor de servir a los demás. Llegó la época de la universidad, también en la Abadía. Pasaba los días estudiando humanidades, historia, ciencias, matemáticas, latín, griego, religión e.... inglés. Pero quedaba tiempo para la música y disfrutar del piano, como lo ha hecho desde los cinco años, cuando su mamá le empezó a enseñar. Quería ser concertista, pero sus padres le recordaron que tenía una labor en la finca. Usufructuó su don musical cobrando un dólar por misas cantadas en la Iglesia de St Procopius. Como Monje realiza diferentes actividades, es profesor en el Colegio de la Abadía y vicerrector entre 1963 y 1966.
 
 "Yo espero que los egresados del CSC sean honestos y estén dispuestos a dar sus talentos, para mejorar la vida de otras personas"
 
Surge por entonces una retadora misión, viajar a Bogotá y dirigir un colegio de varones con apenas cinco años de labores educativas. Transcurría el segundo semestre de 1966 y su antecesor con cuatro años de rectoría era el Padre Sebastián Schmidt. Se acababa de graduar la segunda promoción. “ Wehri se encajó en la rectoría con estilo propio y eficaz. La marcha del colegio aún parecía mejorarse”. Escribió el Padre Valeriano recordando esa época. Hoy, labora 19 horas diarias, no deja de caminar todo el día, ejercicio que complementa agachándose a recoger papeles decenas de veces. “A mi no me gusta el mugre. Me gusta el orden y sin éste la cosa es medio fracaso. Me enseñaron así desde mi casa”. Los sábados, para descansar, atiende personalmente a los jóvenes de un colegio distrital quienes vienen a servicio social ofrecido por estudiantes del Colegio San Carlos del grado 10. Organiza su oficina. Los domingos, también para descansar, abre el gimnasio a quienes llegan a jugar baloncesto, escribe cartas y correos electrónicos a la familia y a los monjes. Sale del Colegio.
 
 "Every day must begin with an act of faith..."
 
Al indagarle sobre temas diversos dijo lo siguiente: “Nuestra misión y obligación como sacerdotes es con todos, no para una familia en particular. Debemos tener sentido de disponibilidad y es todos los días con todos. Agradezco la confianza de los papás que nos permiten trabajar con sus hijos. Me molesta que los alumnos no utilicen sus talentos. A veces la pereza no los deja. Los jóvenes cometen errores y hacen tonterías y los deben enfrentar con respeto y mejorar. Son seres humanos y se les debe apoyar. Los debo preparar bien para que puedan seguir sus estudios y producir profesionalmente. Soy de puertas abiertas, las sugerencias son muy importantes y hay que darle oportunidad a cada uno de hacer su parte para mejorar. Tengo más o menos buena memoria (modesto) y la utilizo para compartir temas y experiencias con otras personas. Sí, si me siento satisfecho con lo que he hecho”. Padre Francis, se va o se queda. “Me quedo! Es la orden del Abad, quien me dijo: cuando usted crea que no más, dígame”.
 
 "Dare to dream and place your trust in the Lord; then work and let your dream come true..."
 
Francis Wehri Roether,72 años, hijo de Frank y Kathryn, con tres hermanos que lo acompañan. Monje Benedictino por 51 años, Rector del Colegio San Carlos durante 41 años y figura indiscutible en la formación de miles de Sancarlistas y sus familias. Amigo de tantos seres humildes y anónimos que reciben de él amor, comprensión y paz. Mil Gracias Padre Francis! Su huella es tan grande como sus blancas y fuertes manos. Que Dios lo conserve.
 
Jaime Ricardo Ronderos Salgado 72 
Ex-Director Ejecutivo AEXCSC

Este artículo fue elaborado con base en entrevista directa con el Padre Francis en mayo de 2006.

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